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17/05/2016

Como reducir sus gastos de energía

La factura del consumo energético de un hogar es cada vez más elevada. Esto hace que tengamos que plantearnos qué usos realizamos de cada uno de los recursos y preguntarnos si seríamos capaces de hacer una gestión más responsable.

Una toma de conciencia que conllevaría, posiblemente, una importante reducción en nuestros actuales gastos de energía.


Gran parte del consumo energético de una vivienda se dedica a la climatización. Es decir, a conseguir una estancia más acogedora en invierno y más fresca en verano. Pues este gesto no sería necesario –excepto en casos puntuales de extremo calor o desplome del termómetro- si empleásemos correctamente puertas y ventanas.

Si en verano abrimos las ventanas y las puertas de nuestro domicilio en las horas de menor calor, ventilamos las estancias interiores y conseguimos que se refresque el ambiente.

 A medida que vaya subiendo la temperatura debemos ir corrigiendo la entrada del calor exterior utilizando persianas y cortinas. Si no tenemos alguno de estos dos elementos, es conveniente que los instalemos.

Durante el invierno es conveniente que revisemos el estado de las juntas que permiten el sellado de puertas y ventanas, pues gran parte del calor que se acumula en el interior de las viviendas suele perderse por estas fisuras aumentando los gastos de energía de los sistemas de la calefacción. Por lo que, por mucho que pongamos la calefacción estaremos en permanente competición con el frío circundante.

Muy importante, es aislar las zonas expuestas al exterior, como fachadas, patios de luces, cubiertas… y diminuir al máximo la perdida de calorías.
En Valencia tenemos la suerte de no necesitar demasiado aislamiento gracias a que no existen temperatuas extremas, por lo cual cambiar las ventanas por unas ventanas de PVC o aluminio con rotura de puente térmico ya resulta suficiente para tener una casa bien aislada. Pero siempre es una mejora también aislar los muros exteriores.


Los gastos de energía de un hogar también suelen derivarse de los sistemas de iluminación.

Para ahorrar en este sentido es importante utilizar adecuadamente la luz natural. Por eso, es conveniente que la vivienda cuente con ventanas de gran tamaño, que permitan la entrada de los rayos solares en todas las habitaciones.
 
Si vivimos en un espacio interior, donde resulta inevitable el uso de la luz artificial, lo mejor es adquirir bombillas de bajo consumo. Su eficiencia energética es mayor y, aunque tarda un tiempo que adquirir la potencia deseada, su luz se reparte mejor por la estancia.

Muy relacionado con lo anterior es la selección de los electrodomésticos que hacemos en nuestra vivienda. Estos enseres participan de una buena parte de los gastos de energía de la vivienda, por lo que resulta fundamental su compra y el uso que hacemos de todos ellos.

Para orientar a los consumidores se han desarrollado diferentes indicadores con los que los fabricantes de electrodomésticos deben especificar el grado de eficacia del mismo. Estas señales se materializan en las letras del abecedario siendo los de la letra A los más eficaces. Es decir, los que menos consumen en el desarrollo de su trabajo. Si, además, vienen acompañados del signo +, refuerza la indicación de manera óptima.

También es importante que coloquemos los electrodomésticos de manera inteligente. Así, no debemos poner frigoríficos y congeladores en zonas que reciban mucho calor pues estaremos forzando su funcionamiento, ampliaremos los gastos de energía y acortaremos la vida útil del objeto.

Es interesante, además, que hagamos un uso racional de los mismos, sobre todo cuando funcionan con una resistencia-, pues ahorraremos mucha energía con ello. 
De esta manera, si tenemos que encender el horno para cocinar podemos planificar la sesión para aprovechar su calor y preparar diferentes platos en un solo gesto. Y es que el gasto de energía de este electrodoméstico se realiza al inicio de la sesión y se mantiene una vez que ha alcanzado la temperatura deseada. Igual ocurre con la plancha. Es mejor acumular varias prendas y dedicar varias horas a esta labor doméstica que encenderla para quitar las arrugas de una sola prenda.

Otro factor destacado del gasto de energía de nuestro hogar está relacionado con el sistema de arquitectura que se haya seguido en su realización. 


Así, por ejemplo, es interesante que en la construcción de nuestra vivienda se hayan tenido en cuenta su orientación con respecto al Sol. Y es que este elemento en el diseño y la planificación del proyecto consigue, por sí mismo, que se puedan utilizar los beneficios del sol el máximo de horas del día, que se hayan realizado aislamientos ecológicos, y que se hayan empleado materiales biodegradables en su realización.

 De esta manera habremos evitado aumentar la degradación de nuestro entorno y conseguiremos una disminución en los gastos de energía de la misma.


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